TRANSHEMISFÉRICA

Manuel Vicent

Presentación:

Es esta una suerte de acopio no planificado de materiales diversos y de diversa procedencia, que podrían catalogarse como de naturaleza para-literaria. Quedaron atrapados en las redes de la investigación hasta conformar un conjunto que ilumina el objeto de estudio desde ángulos inesperados. Y sin el mismo orden ni concierto se irán presentando.

Retrato secuencia

La presente imagen, que el visitante encuentra en el Inicio del archivo Vicent es el resultado, impensado, de un trabajo de archivo con capturas de pantallas que realicé para ilustrar la charla entre el escritor, José Luis de Diego, Federico Gerhardt y yo misma en la sesión vespertina de la primera jornada del IV Congreso Internacional de Literatura y Cultura Españolas Contemporánea, en cuya sección de apertura había sido investido Doctor honoris causa por la UNLP:

En la seguidilla de pruebas de ensayo y error derivadas de la impericia y la torpeza, de pronto descubrí que había quedado formada una galería de retratos de Manuel Vicent la cual, a la manera de los primitivos dibujos de animación, dejaba un testimonio gráfico de su condición de escritor que es además, narrador, en el sentido que le da Walter Benjamin Vicent es elogiado también como gran conversador o, según el concepto benjaminiano, como narrador que sabe cautivar al oyente con historias que se escucha y retransmite oralmente y que, hoy adquieren registro escrito -no es casualidad- en el género de la crónica.

Mural de Ricardo Carpani

Manuel Vicent ha sido retratado por diferentes artistas plásticos: Daniel Quintero, Onésimo Anciones, El Roto, Andreu Alfaro, José Luis Fajardo, Joan Castejón son algunos de ellos.

Una de las representaciones más singulares es quizás la acometida por su amigo el argentino Eduardo Carpani, quien le asignó el papel de conquistador en un mural dedicado a la conquista de América, acompañado por el juez Clemente Auger -uno de los fundadores en 1972 de la entonces organización ilegal Justicia Democrática- en la función de sacerdote.

Georg Danzer

El cantautor y escritor austríaco Georg Danzer (1946-2007) tradujo dos obras de Manuel Vicent al alemán, La muerte bebe en vaso largo, cuyo título en la versión alemana se cambió por La muerte de la extinta belleza, Der Flug der erloschenen Schönheit, y Balada de Caín (Premio Nadal 1986), transformado en Mi nombre es Caín, Mein Name ist Kain.

Además compuso una canción basada en esta novela, con igual título, “Mein naime ist Kain”, que se puede escuchar en las plataformas habituales.

https://www.youtube.com/watch?v=5zrVniptgM0

Das Paradies war ein null gewellten Sandes in der Wüste
Jehova aber kreiste mit den Engeln hoch im Blau der Genesis
oh, mein Name ist Kain
doch ich hab Abel nicht erschlagen
im Gegenteil: ich liebte ihn
er tanzte für den König von Jerusalem
als ich noch Flöte spielte
und atomare Fliegenpilze fielen Tag und Nacht aufs Tote Meer
mein Name ist Kain
Sohn von Adam, dem Verlierer
und von Eva, der Verführerin.

Nun spiel ich Saxophon in diesem Jazzclub in Manhatten
bewundert und umringt von Kupplern und Hausierern
und von Gauklern
von Bettlern und von Aussätzigen, Messerstechern
und von Polizisten
und all dem von der Liebe vergessenen menschlichen Abfall.

Seit tausenden von Jahren bezichtigt man mich nun schon dieses Mordes
den ich, so wahr mein name Kain ist, nie begangen hab
mein Bruder Abel, dieser wunderschöne schwule Idiot
starb gestern nacht in einer U-Bahn-Station.

Nun Spiel ich Saxophon in diesem Jazzclub in Manhatten
und frage mich, wann war ich jemals glücklich
als ich mit meinen Eltern durch die Wüste ging
oder hier in all den Winkeln dieser Stadt …
mein Name ist Kain, doch ich hab Abel nicht erschlagen
im Gegenteil: ich liebte ihn…

El paraíso era una arena cero ondulada en el desierto de
Jehová, pero en círculos con los ángeles en lo alto del azul del Génesis,

oh, mi nombre es Caín,
pero no maté a Abel,
por el contrario: lo amaba,

bailaba para el Rey de Jerusalén
cuando todavía era una flauta. jugaron
y los hongos atómicos cayeron en el Mar Muerto día y noche,
mi nombre es Caín,
hijo de Adán, el perdedor,
y Eva, la seductora.

Ahora toco el saxofón en este club de jazz de Manhattan,
admirado y rodeado de casamenteros, vendedores ambulantes
y malabaristas
de mendigos y leprosos, puñaladas,
policías
y todos los desechos humanos olvidados por el amor.

Durante miles de años
he sido acusado de este asesinato, que, como me llamo Caín, nunca cometí a
mi hermano Abel, este hermoso idiota gay
murió anoche en una estación de metro.

Ahora toco el saxofón en este club de jazz en Manhattan
y me pregunto cuándo fui feliz
cuando caminé por el desierto con mis padres
o aquí en todos los rincones de esta ciudad …
mi nombre es Caín, pero
por el contrario no maté a Abel: Lo amaba…

Joan Manuel Serrat

No es de extrañar que una de las manifestaciones de la amistad, de larga data, entre Serrat y Vicent sea una canción, ¿escrita al alimón?, en catalán, idioma que también los une, con base en una obra del valenciano. “El mal de la tarongina” (SerratMô, 2006), en castellano, “El mal del azahar”, se inspira en la novela Son de mar (Premio Alfaguara 1999) y hace referencia al caos benéfico, con reminiscencias de los ritos de Eleusis, que produce la flor del naranjo en la vida cotidiana, sobre todo de los jóvenes, cuando estalla en primavera.

https://www.youtube.com/watch?v=FVCksnOVRqk

https://www.youtube.com/watch?v=y0x8PnKiW30

Quan l’abril ja no té espera
el taronger treu la flor.
I és un ganivet traïdor
el seu perfum que al capvespre

s’escampa com una pesta.
I cap batec animal
és estalvi d’aquest mal
que res ni ningú respecta.

S’enfila per les parets
i mulla els llençols d’un crit
que convoca l’esperit
de tots els noms de la pell.

Ens roba la voluntat
i ens emmetzina
la flor del taronger,
la tarongina.

Als taulells de les tavernes
canten els vells mariners
que la flor del taronger
des de l’alta mar s’ensuma,

i embogeix els qui, amb la lluna,
naveguen els seus paranys
i no se salva del dany
qui del seu cant no s’allunya.

I que el seu perfum melós
amara les aigües fins
que la queixa dels dofins
estova el cor dels taurons.

I fa ballar els corbs marins
amb les gavines
la flor del taronger,
la tarongina.

Pot passar qualsevol cosa
quan floreix el taronger:
que no cobri el botiguer,
que el sastre no prengui mides,

que caiguin de les bastides
els paletes i els pintors,
que s’aturin els motors,
que naufraguin les mentides.

Que blasfemin els rectors,
que plorin els assassins,
que regalin els mesquins
amanides als voltors.

Menteix com el vi i encén
com la benzina
la flor del taronger,
la tarongina.

Tot l’ordre del món s’immola,
el desig té impunitat,
res no és prohibit ni pecat
quan la tarongina vola.

No hi ha casa, no hi ha escola,
platja, marge ni penyal
on no deixi rastre el mal
del flaire que ens agombola.

Les faldes són un empreny
i cauen els pantalons,
es descorden els botons
i es perd la virtut i el seny.

Ens roba la voluntat
i ens emmetzina
la flor del taronger,
la tarongina.

Cuando abril ya no tiene espera
El naranjo echa la flor.
Y es un cuchillo traidor
Su perfume que al atardecer

Se extiende como la peste.
Y ningún latido animal
Está a salvo de este mal
Que nada ni a nadie respeta.

Se encarama por las paredes
Y moja las sábanas con un grito
Que convoca al espíritu
De todos los nombres de la piel.


Nos roba la voluntad
Y nos envenena
La flor del naranjo,
el azahar.

En las barras de las tabernas
Cantan los viejos marineros
Que la flor del naranjo
Desde alta mar se huele,
Y enloquece a aquellos que,
con la luna, navegan sus trampas
Y no se salva del mal
Quien de su canto no se aleja.

Y que su perfume dulzón
Impregna las aguas hasta
Que el lamento de los delfines
Ablanda el corazón de los tiburones.

Y hace bailar a los cormoranes
Con las gaviotas,
La flor del naranjo,
el azahar.

Puede pasar cualquier cosa
Cuando florece el naranjo:
Que no cobre el tendero,
Que el sastre no tome medidas,
Que se caigan de los andamios
Los albañiles y los pintores,
Que se paren los motores,
Que naufraguen las mentiras.

Que blasfemen los párrocos,
Que lloren los asesinos,
Que regalen los mezquinos,
Ensaladas a los buitres.

Miente como el viento y arde
Como la gasolina
La flor del naranjo,
el azahar.

Todo el orden del mundo se inmola,
El deseo goza de impunidad,
Nada está prohibido ni es pecado
Cuando el azahar vuela.

No hay casa, no hay escuela,
Playa, margen ni peñasco
Donde no deje rastro el mal
Del aroma que nos arropa.

Las faldas son un engorro
Y se caen los pantalones,
Se desabrochan los botones
Y se pierde la virtud y la cordura.

Nos roba la voluntad
Y nos envenena
La flor del naranjo,
el azahar.

Universidad Internacional Menéndez y Pelayo

En 2023, en ocasión de una estancia de investigación en la Universidad Complutense de Madrid, propuse al colega Emilio Blanco organizar una actividad dedicada a Manuel Vicent. La idea prosperó, primero como un seminario en los Cursos de Verano de El Escorial, que finalmente se llevó en 2025 después, no sin salvar algunas dificultades, a las que se añadía la distancia, en la Universidad Nacional Menéndez y Pelayo. El cierre del seminario consistió en una charla de Vicent con El Roto (Andrés Rábago) después de tres días de sesiones que invariablemente cerró el escritor invitado.